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jueves, 28 de junio de 2012

Dulces sueños.


El sueño es una necesidad de nuestro cerebro, para poder seguir vivos. Entre los muchos experimentos que realizaron los nazis, uno de ellos, tan cruel como los demás, era someter a sus víctimas a la deprivación del sueño y ver cuantos días sobrevivían.
Se puede vivir más tiempo sin comer y sin beber, que sin dormir. El sueño es vital y como tal es una conducta que debe tener un correcto aprendizaje, es necesario para el desarrollo, para fijar los aprendizajes adquiridos durante el día y para ciertas funciones fisiológicas y hormonales que se desarrollan durante las fases de sueño REM y no-REM.
Desde el 2006 que cayeron en mis manos dos de los libros de las dos corrientes actuales sobre el sueño infantil, hasta que me convertí en madre ya ha llovido, pero me sigue admirando que se de tanta publicidad a una de ellas, que pretende ir de novedosa, pero que a mi entender y con los conocimientos adquiridos y la experiencia personal como madre, no produce más que problemas.
En mi casa, por si alguien tiene dudas, en concreto en mi cama, se practica el colecho. No es lo más cómodo como padres, pero si nuestros hijos se despiertan por la noche y buscan refugio en nosotros ¿porqué vamos a negarnos? ¿les negamos un beso o un abrazo si nos lo piden durante el día?
¿A qué viene esto? Por si alguien todavía no lo sabe, se ha creado un grupo en Facebook, llamado Día Mundial del Sueño Feliz, y también un evento, donde se explica cuál es la iniciativa.
El motivo es llevar una acción de choque el 29 de junio en las redes sociales. Se pretende que hashtag #desmontandoaEstivill se convierta en trend topic en Twitter y que blogs, páginas y perfiles de Facebook se llenen de mensajes a favor del Sueño Feliz.
Para ello, las acciones son las siguientes: 
-Si eres bloguera o bloguero, anuncia este evento en tu blog. Especifica que el hashtag #desmontandoaEstivill solo hay que usarlo el día 29 en Twitter. Haz un post  anunciándolo y publica otro post el 29 contando tu experiencia de sueño feliz. 


-El día 29 comparte todos los artículos, citas, testimonios que quieras sobre sueño feliz acompañando a tu hijo, a través de tu perfil o tu página de Facebook, y a través de Twitter.
-El día 29 tuitea y retuitea todas las razones que tienes para acompañar a tu hijo a dormir, todos los argumentos científicos que encuentres, todas las ideas que quieras, bajo el hashtag #desmontandoaEstivill.
Si alguien quiere más detalles: en el blog http://unaterapeutatemprana.blogspot.com.es/ hay mucha ideas e información relacionada. Si alguien tiene intención de leer algo estos días y no sabe el que, os recomiendo: "Dormir sin lágrimas" de Rosa Jové.
Cuanta más gente se sume a esta iniciativa mejor.
Y para terminar una reflexión: ¿alguno se ha ido a la cama después de tener un disgusto? ¿alguien se ha quedado dormido después de tener una llantina sin recibir el consuelo de nadie? ¿recordáis como os encontrabais a la mañana siguiente?
Si tenéis memoria, si os ha sucedido esto, no permitáis que vuestros hijos pasen por ese sufrimiento. Hay que pensar que si tu hijo llora es porque sufre y si sufre necesita atención. Si busca tu calor, tu compañía y tu cariño ¿¿es obligatorio dárselo solo si hay la luz del sol y negárselo sólo porque ya brilla la luna??
Felices, dulces y bonitos sueños a tod@s. Porque el sueño es vida y calidad de vida.

miércoles, 27 de junio de 2012

Barro.

Es inevitable. Hay canciones que te han acompañado en tu viaje y están asociadas de por vida a un paisaje, una compañía y una situación.


Hay canciones que las has cantado a duo, que invariablemente te traen recuerdos de carretera, kilómetros y más kilómetros, a horas interminables de conversación irrelevante, a noches sin dormir, a amaneceres en una playa de Alicante o de Valencia, a palmeras y a arena, cuando estaba de moda hacerse la ruta del bacalao, sin descanso.


Canciones escuchadas mientras el sol irrumpía con fuerza frente a mi, con un mar plateado a lo lejos, entre montañas, mientras todo seguía avanzando sin esperarme a que lo alcanzara.



Hay canciones que marcan un punto y aparte en la vida, en las que dices, después de esto, hay que dar un giro a todo y empezar de cero. Que son declaración de intenciones. Que en cada estrofa esconden un mensaje.


Y así, como barro seco al sol, que se desquebraja...Sólo porque ya no es momento de dejar ni una página en blanco más. 

martes, 26 de junio de 2012

Dando las gracias.

Mi hijo pequeño celebró hace unos días su fiesta de graduación en la Escuela Infantil. Al próximo curso ya irá al Colegio, donde ya está matriculado.

Si hubiéramos hecho un concurso para ver quien era la madre más orgullosa y satisfecha de todos los que estuvimos viendo el acto de graduación, me llevaba medalla de oro, la de planta, la de bronce y todos los premios de consolación yo solita, pero con diferencia.

Me costó contenerme y no soltar la lagrimilla, pero lo que más me costó fue no ponerme a gritar como una troglodita mi consabido: "guapo, guapo, más que guapo" y seguir con un largo silbido, de camionera en tarde de verano.

Me gustó verle bailar, saltar y seguir la coreografía. Y me encantó verle como nos buscaba entre el público, hasta que sus ojos dieron con mis ojos y se iluminaron de alegría. De esa alegría de saber que no estaba sólo, que ahí fuera estamos para vigilarle y protegerle, para aplaudir sus progresos, para irle guiando en el camino, ese camino en la vida, impredecible.

Era el más chiquitín del grupo, pero destacaba por sus rizos rubitos y su gracia ¿que va a decir su madre si no?

La historia se ha repetido con mi Pitu, que ha celebrado su fin de curso, (de su segundo curso ya, madre mía, como pasa el tiempo) en su cole especial. Y ahí si que no me he contenido, me he dejado arrollar por la avalancha de sentimientos que han brotado al ver sus progresos y comparar con el año pasado, su evolución, su inmensa alegría, esa que contagia nada más mirarla a la cara.

Sé que sus avances llevan detrás muchas horas de dedicación, de sus profes, de sus fisios, de sus cuidadoras. Esto es una forma de dar las gracias a tod@s los profesionales que cada día dan lo mejor de si mismos para educar a nuestros hijos, a pesar de su sueldo, a pesar de que a veces no esté totalmente reconocido su trabajo.

Es una forma de dar las gracias a esos hombres y mujeres que se dedican a esto por verdadera vocación y con gran entusiasmo. Que ponen todo su empeño y ganas en hacer que los niños a los que educan, su paso por el colegio sea de las mejores experiencias en su vida.

domingo, 24 de junio de 2012

La de menos oscuridad.

Es sin duda una de las noches más mágicas (junto con la noche de Reyes) del año. La noche más corta de todas, el día con más horas de luz. El inicio del solsticio de verano. La noche de las hogueras.

No había tenido ninguna relevancia en mi vida hasta que llegué a la universidad y a partir de ahí se fue convirtiendo en tradición eso de salir el 23 de Junio por la noche a disfrutar del calor, del ambiente de mi localidad de residencia en aquellos años y del fuego en toda su extensión.

Daba igual que tuviera exámenes, daba igual que llevara varios días casi sin dormir repasando los últimos apuntes. Había que salir, divertirse y volver a casa regada por las mangueras del cuerpo de bomberos local, que esa noche salían a cuidar que no ardiera todo como Roma y a refrescar a la juventud, que estábamos de lo más incendiario.

Siempre suponían el preludio del inicio de mi trabajo veraniego, que lo fue durante varios años para costearme los estudios de licenciatura. Siempre suponían dejar atrás las frías jornadas invernales y poder dejar aparcadas las capas de cebolla textil, para mi tan molestas e incómodas.

También era el pistoletazo de salida para las noches de terrazas, de salir con la gente de mi peña (si, pertenecí a un peña en las fiestas de mi pueblo), de los días de broncearme en la piscina y salir antes que el resto para irme a la autoescuela o a trabajar.

Hace tiempo que no voy de hogueras, pero siempre que puedo hago una en casa, aunque sea mini, como la de este año, donde quemo todo lo negativo de los 365 días anteriores, para dejar el campo y espacio libre a todo lo bueno que ha de venir de aquí al próximo verano.

A partir de ahora los días se irán haciendo más cortos, cada vez veré amanecer un poco más tarde, cada día la noche caerá antes.

Pero ahora, esta noche, lo que más echo de menos es poder estar con el fuego entre mi y el mar, para terminar la fiesta dándome un baño purificador, de esos que te dejan nueva para enfrentarte a lo que se te ponga por delante.

Tengo pendiente una noche de San Juan frente al mar, ya sea en Levante o en Riazor.


A todos aquellos que han pedido algo esta noche, espero de corazón que se les conceda.

miércoles, 20 de junio de 2012

Capri.

Verano. Calor, mucho calor y la primera salida fuera del país de origen. Fue todo un descubrimiento, breve pero intenso. Su puerto, acogedor, encantador y muy bello.


Según se aproximaba nuestro ferri, me parecía aún más bonito. Mi miopía trataba de captar la vida escondida tras las ventanas de las casas.
Los destellos del sol en la mar me parecieron guiños de nereidas juguetonas. Sólo quería respirar despacio, que la brisa mediterránea desde Sorrento se quedara dentro de mi para siempre.

Una vuelta por la isla en una lancha fuera borda, nos descubrió a todo el grupo las imponentes y míticas rocas. Esas de anuncio de perfume de marca pija.


Pasando bajo su arco sentí que era un momento irrepetible. El sol, iba marcando mi piel sin protección y sin miramientos, pero no me importaba. Nada me importaba salvo disfrutar ese momento. Lorenzo sin compasión y yo sin nada que cubriera mis hombros.

Sólo iba a tener una oportunidad en la vida, sólo una vez. Tras subir a la parte alta, con más de un limonchelo en el cuerpo y a punto de pasar por el juzgado de paz local y hacer una insensatez, entre risas, mis pasos se encaminaron al Tragara. Sus bellas maquias me sorprendían. La exuberante vegetación en sus estrechas calles me hacía comprender porque es una isla querida por la gente adinerada.
Algunas villas eran de ensueño. ¡Qué pena no ser rica!, no me hubiera importado quedarme en Vía Caselle o en Vía Fourlovado alojada unos días o una eternidad.
El tic-tac inexorable me iba a arrancar de ese ensueño. Demasiada gente esperando para bajar al puerto, el tiempo en contra nuestra. Si perdíamos el barco, perdíamos al grupo. No podíamos llegar tarde.
Bajamos presurosos los interminables escalones de piedra. Un segundo, por favor, una foto más, que no se quede sólo en mi recuerdo.
Me falta el aire.
El sudor corría desde mi nuca, bajando por la espalda, más rápido que mis rodillas, que trataban de mantener firme al equilibrio, maltrecho ya por el cansancio del esfuerzo.
Justo a tiempo, están embarcando los primeros. Aún esperamos unos minutos y el resto de la pautada programación del viaje sigue su curso.
Ya en el barco de vuelta a Nápoles, con el atardecer ondeando en mi pelo, me voy a popa. Los motores rugen, la gente cansada comenta la vivencia del día y se enseñan mutuamente los suvenires, como prueba de recompensa de cazador turístico.
Y allí, dejó que mis manos se agarren con fuerza a la barandilla metálica, picada por el salitre. No puedo mirar indolente, no puedo evitar que se escapen las lágrimas, fingiendo que el Mediterráneo me moja la cara.
La fuerza de los motores levanta cada vez el agua con más fuerza, cada vez mi ropa negra está más empapada.


Cada vez está más lejos y ahora, en el horizonte, se desdibuja para siempre. Se oculta, ya no lo veo. Hasta siempre.

martes, 19 de junio de 2012

Antes de que amanezca.

Si, así empiezan muchos de mis días. Abro los ojos y aún es de noche, me cuesta volver a dormir, conciliar mi vida con mis sueños.

Cierro los ojos, aún falta un rato para volver a la realidad. Quedan unos minutos para mantener liberada a mi imaginación. Encima sólo están las estrellas, sólo ellas. Ahora hay una que brilla con más fuerza que las otras.


Cierro los ojos, noto la tibieza de un cuerpo a mi lado. Mi hija ha vuelto a invadir mi cama, mi refugio, mi espacio. La miro, la beso dulcemente. Acaricio su pelo y cierro de nuevo los ojos.

Suspiro y trato de forzar a mi cabeza para que deje de nuevo sitio al corazón. Necesito unos minutos para repasar de nuevo, una vez más, los últimos acontecimientos. Me recreo en cada detalle bello, lo necesito, tanto como el aire que respiro.

Necesito revivir esa dulzura para mantener intactas las fuerzas. Hay muchas cosas buenas, muy buenas por las que merece la pena seguir intentándolo.


Me doy media vuelta, me acurruco un poco para no sentir frío. Otro suspiro y trato de volver a llamar al sueño y a mis ensueños.

Necesito realidades, cuando la oscuridad deje paso al día a día. Y estos siempre me traen algo bueno. A veces son palabras, a veces son besos pequeños, de mis pequeños amores.

Suenan unos pasos, suaves, de mi otro pequeño. Me pide que le haga un hueco y yo cedo, siempre cedo. Y se une al resto. Ya no queda sitio en la cama. Le abrazo y me lo agradece con un beso. Me acaricia la cara y yo me dejo querer. Se vuelve a su cama y yo le sigo con la mirada, en silencio.

Fuera, una estrella fugaz atraviesa el cielo.




Me concentro y pido en secreto un deseo, siempre repetido el mismo. Y sólo deseo que al menos, se hagan realidad algunos de mis sueños.

Pasan los minutos, suena el mundo, me llama a sus filas la existencia. Me levanto, los miro mientras duermen. Suspiro mientras me alejo. Hoy también mi voz irá cantando en mudo silencio.

El día se abre paso, su ritmo me aleja de mis anhelos. Vivimos demasiado rápido. Vivimos casi sin tiempo. Pero se que de nuevo, antes de que amanezca tendré solo para mi, mi tiempo.

domingo, 17 de junio de 2012

Experiencias a medida.

Esta semana mi hijo ha vivido una de las experiencias más grandes de su pequeña vida: ha ido de visita a una granja escuela.

En palabras de su hermana vino "edestrozado", vamos, que fue tan intensa la jornada que no podía ni con las zapatillas. Cayó rendido en el sofá y durmió una de las siestas más apoteósicas de sus casi 3 años; ni cuando era bebé, que para eso cada dos horas estaba despierto reclamando comida "made in mamá" y mimos. Resultaba de los más tierno, verle con la cabeza apoyada en el brazo del sofá, su rizos casi rubitos, cayendo por su mejillas coloradas, quietecito, durmiendo.

Su hermana le miraba extrañada y preguntaba: "mamá, ¿está malito?". - "No, princesa, sólo está cansado, muy cansado". Es raro verle quieto.

Cada edad tiene su gran experiencia.

Con apenas unos meses, fue por primera vez a la Escuela Infantil, se relacionó con iguales y con otros adultos fuera del entorno familiar. Experimentó los primeros virus atancando su cuerpo (ingreso hospitalario incluido), comenzó a gatear, a andar, a reír a carcajadas, a jugar en grupo, a obedecer, es un decir, porque es bastante "espíritu independiente", a forjar su personalidad.

En unos meses empezará el colegio. Se hace mayor, a su ritmo, para mi, madre primeriza ya en muchas cosas con él, demasiado rápido.

Ese día no fue capaz de contarme casi nada de lo acaecido, estaba demasiado agotado. Pero días después me ha ido revelando su visión de ese día: "He visto caballos, dos, y "cabas" (= cabras) y un burrito, Marcos y..."



Lo dicho, para él es la mayor experiencia desde que conoció el mar, descubrió que el agua estaba asquerosamente salada y la arena de la playa no era comestible.

Para su hermana, que ha tenido experiencias con toda la variedad cromática del arco iris, tuvo su momento estelar el día que descubrió que se podía mantener sentada y que el mundo tenía otra perspectiva, mucho más interesante que estando tumbada. Su cara era un poema en ese momento.

Ahora, su desafío se centra en mantener el equilibro de pie, sin apoyos y dar sus primeros pasos de forma autónoma, experimentando el movimiento libre (y por desgracia, también con bastante frecuencia prueba la caída libre sin paracaídas). El brillo de sus ojos en esos momentos es la imagen de la alegría brotando alborozada.

Cuando has conseguido que tu madre deje de verte como una niña y te deja salir sola a la calle, ese primer momento en el que ya no estás bajo su ala protectora, te hace sentirte mayor.

Un poco más mayor te sientes cuando sales de noche con los amigos, con o sin toque de queda, fumas, bebes, te diviertes sin importarte la hora, ni el insomnio paterno provocado por el miedo a tu seguridad.

Van pasando los años, vas cerrando etapas y llega el momento de volar sola. Haces lo que te da la gana, sin importarte nada ni nadie. Comienzas a vivir en pareja (o no, no necesariamente), no hay límites, no hay restricciones, no hay porqué dar explicaciones. Ya tienes edad, por fin.

Y pasan los años. Y sigues acumulando experiencias en tu vida: la maternidad y sus responsabilidades derivadas. Los problemas cotidianos, esos a los que todos nos tenemos que enfrentar: facturas, imprevistos en el hogar, rutinas...

Y te niegas a que eso sea todo y buscas más experiencias, de lo más peculiares: aprender a hacer encaje de bolillos (sueño no abandonado de momento), volar en globo aerostático para sentir un golpe extra de adrenalina, hacer un crucero por las islas griegas  y otras experiencias menos bucólicas.

Porque necesitas sentirte viva, porque a cada edad necesitas cubrir una etapa, no dejando escapar el tiempo entre las costuras de la existencia. Para sentirte que cada vez eres más mayor o que a pesar de que cada vez eres más mayor, sigues estando ahí.

Porque necesitas que el aire que te da la vida siga susurrando en tu oreja, para no desmayarte de tedio. Porque cada momento tiene lo suyo, su encanto y su parte buena, da igual que sea tu día libre o que sea simplemente martes.


sábado, 9 de junio de 2012

El placer.

Hay placeres en la vida que sólo si los has disfrutado, entiendes toda su dimensión.

No hay nada como los besos que me dan mis hijos, no hay mayor placer que verles reír a carcajadas, o sus abrazos de koala, con todas sus fuerzas.

Luego está el placer inconfesable del chocolate. Los Godiva "noir", si los degustas muy despacio, saboreando cada instante, no tienen comparación. Son un lujo y como tal hay que saber disfrutarlo.

También está el placer indescriptible del ajedrez. Nada como esa sensación tan placentera al saber que estás a punto de dar "jaque mate" y tu contrincante no tiene elementos de defensa. Eres la reina del tablero, cualquier movimiento del contrario en inútil y está avocado al fracaso. Tu lo sabes y eso te da el placer del poder, de saberte ganadora, sin remedio.

Hay placeres sencillos, como los paseos por el campo, como escuchar el sonido del agua movida por el viento. Respirar aire puro, escuchar el sonido del viento susurrando entre las ramas de los pinos. El placer de la tranquilidad, de la serenidad y de la calma.



El placer de descubrir un paisaje nuevo, un lugar que nunca has visto. Y descubrir que te gusta y que te gusta mucho.


Un lugar por el que nunca habías paseado, una sensación placentera que no se había experimentado antes.



No encuentro placer más tranquilo que disfrutar de las maravillas de la naturaleza, de redescubrir sensaciones olvidadas. 



Está también esa satisfacción que se siente cuando escuchas: "tu tenías razón", aunque hayas tardado muchos días en escucharlo. Y está el sublime placer de la venganza, ese que se siente al esperar tu momento, para devolverla, con intereses de usura a ser posible, que es mayor cuanto mayor es el tiempo transcurrido hasta que te sales con la tuya.


Y hay otros muchos placeres, cada uno tenemos nuestra lista, que se incrementa cada año de existencia, que sólo cada uno conocemos cuales son los propios, de los que cada uno disfrutamos en la medida de lo posible, siempre que la vida y sus circunstancias nos lo permiten.

Esos placeres que nos hacen sentirnos vivos y disfrutar cada instante cada segundo, de la existencia. Aún más si son compartidos.






martes, 5 de junio de 2012

Grandes misterios de la humanidad.

Hay cosas que no entiendo ni entenderé, por mucho que me esfuerzo y pongo todas mis neuronas a pensar, que ya no es que me vayan quedando muchas.

No entiendo:

- Porqué los coches de alta gama los venden sin intermitentes. Mira que algunos son caros, pero tienen ese defecto, yo no se como la gente los compra. O eso, o no les entregan el manual de instrucciones ni les dicen como funcionan lo que se han comprado. Desde mi modesta experiencia, esto es aplicable a: Audi, BMW y algunos Seat León (y perdón si alguien se da por aludido-a).

- Porqué para girar a la izquierda, algunos conductores se colocan a la derecha y te toca a ti pegar el frenazo. Debe ser por el "artículo 8" y en mi auto escuela, que era muy modesta, se les olvidó comentarlo.

-Porqué en pleno mes de Junio, centro de la península, llevan encendidas las luces antinieblas, ¡¡¡si no hay niebla!!!. Y luego cuando es invierno, noche cerrada y con una niebla que no se ve ni la nariz propia,  ni los encienden.

Llevaba años sin conducir y ahora no me queda más remedio. Hay veces que si tuviera atributos masculinos los llevaría de corbata.


 ¡¡¡Qué miedito paso!!!. 

Hay veces que aparcando, quemo más calorías que si hiciera "spinning salvaje", hay veces que hago cosas que no debería al volante y hay veces que voy por la carretera, cual Penélope Glamour, con su <<The Compact Pussycat>>, de Los Autos Locos, como me dicen en casa.



Pero es que no me encuentro más que "Patanes", en fin...

domingo, 3 de junio de 2012

Como los 5 lobitos.

Ni en mis mejores sueños blogueros hubiera pensado que llegaría a recibir premios y ya van cinco. 


Tengo otro, este lo he recibido de manos de: http://unaterapeutatemprana.blogspot.com.es/. Me lo otorgó ya hace bastantes días, pero he estado liada en mil batallas y lo he dejado a medias. Muy mal por mi parte, así que ha llegado el momento de terminar lo empezado.




Para ser merecedora del premio, además de tener la suerte de que te lo otorguen (muchas gracias, maja, es todo un honor y viniendo de ti es un lujo) hay que responder a 7 preguntas. Allá vamos:


- ¿Alguna vez le has cogido el pintalabios a tu madre?
Si, pero sólo tenía uno, porque casi nunca se maquillaba. Pero mi hermana era otro cantar y a ella no sólo le cogía sus pintalabios..., jejeje, ser hermana pequeña es lo que tiene.


- ¿A qué edad te compraste tu primer pintalabios?
Hace tanto, tantos, tantos, pero tantos años, que ni me acuerdo. Supongo que en la época del instituto y con mi paga de los fines de semana.


- ¿Labial rojo o rosa?
Me van más los tonos tierra. Por mi tono de piel, la gama de los marrones me favorece algo más (con los años aprendes a saber que te queda mejor, con independencia de las tendencias de moda). De rojo, en contadas ocasiones y dependiendo de la ropa. De rosa, creo que casi nunca.


- ¿El pintalabios más cara que has comprado?
Uno de Helena Rubinstein.


- ¿Y el más barato?
Uff, uno morado que me dio alergia. Si es que a vece lo barato...


- ¿Lo más raro que has hecho con tu pintalabios?
Dejar una nota muy borde en un espejo. 


-Si tuvieras que recomendar un pintalabios a alguien ¿cuál recomendarías y por qué?
Recomendaría uno con el que al mirarse se sintiera bien consigo misma, sin importar lo que le parezca a los demás.


Y ahora, que me toca pasarlo a siete blogs, vamos a empezar: 


1.http://todos-somosespeciales.blogspot.com.es/. Para que con niña o sin niña no te olvides de sentirte siempre guapa y para eso no es necesario maquillaje alguno.
2. http://mimaridomifamiliayotrosanimales.blogspot.com.es/. Hay quien es estupenda sin aditivos y si usa pintalabios, ya es divina.
3.http://porquemecase.blogspot.com.es/. Por ese punto de vista diferente de las cosas.
4. http://24primaverasmasuna.blogspot.com.es/. Como premio fin de curso (y espero que no sea el único).
5. http://hablemosmaldeloshombres.blogspot.com.es/. Por compartir el mismo punto de vista sobre el mismo tema.
6. http://mamacontracorriente.com/. Un toque de color en una nueva etapa de la vida.
7. http://norichsopretty.blogspot.com.es/. Uno de mis últimos descubrimientos.

Gracias de nuevo por el premio.
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