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domingo, 16 de diciembre de 2012

El balance.

Cuando se acaba una época es bueno mirar atrás. Y desde hace años, cuando se acerca el día 364 voy preparando el listado de cosas que me han pasado, lo que he vivido, para decidir si el año que está a punto de finalizar, ha sido o no, bueno.

Como cada año se empieza a celebrar y a preparar todo esto antes, me he puesto a pensar ya en ello. A este paso voy a hacer balance en agosto y me voy a dejar muchas cosas en el tintero.

Estoy mirando hacia atrás y este año raro comenzó en enero siendo diferente a pesar de haber más de lo mismo.

Para empezar, me decidí a comenzar este blog, que tantas horas ha robado a mi sueño, pero que me ha servido como pesa de olla a presión antigua; para contar y expresar vivencias que de otra forma hubieran muerto ahogadas por el peso de la silenciosa monotonía.

Me he sorprendido a mi misma tomando decisiones que cambiarán el rumbo de la vida de la gente que hay a mi alrededor, como aleteo de mariposa en Hong Kong que tendrá sus efectos al otro lado del mundo.


En primavera bullía de energía, florecía como los bulbos de mi jardín. Aunque hubo momentos en verano que languidecía, agostada por el aire abrasador.

Ligeros pero constantes cambios de mi imagen y cuidado personal me han ido devolviendo la otra cara de la luna que poseo. Esa imagen del espejo que ahora es más madura, pero a la vez sigue igual de insensata que en la veintena, empieza a gustarme más.

He aprendido a sentirme segura de mi, a ser consciente de mi valía personal y profesional. A no ir acobardada a las reuniones, a demostrar a todo el que quiera una demostración, que se mucho de algunas cosas (aunque no sepa nada de otras tantas). A presentarme ante los demás con el convencimiento de que estoy capacitada para gran parte de las cosas que me propongo.

Y también he aprendido a tener humildad y pedir ayuda.

A confiar hasta límites insospechados y no arrepentirme por ello. Me he reído y he aprendido del mensaje que me han dejado las lágrimas.

He abierto los brazos y he cerrado algunas puertas, sin importarme tener que hacerlo.

He tenido la infinita suerte de tener muchas alegrías, he visto cumplido algún que otro sueño muy deseado. Me he llevado muchas desilusiones, he tenido momentos muy malos, que me van a hacer aún más fuerte.

Este año que acaba no trae propósitos para el año nuevo, bastante será si sigue fluyendo el tiempo. Estoy preparada para sorpresas de todo tipo, aunque el tipo no sea de mi agrado.

En definitiva, me he dado una nueva oportunidad a mi misma. Y si, este ha sido un buen año, aunque aún quedan días para que se acabe y encima puede mejorar aún más.

6 comentarios:

  1. Buen balance, Estrella. Es un buen ejercicio de reflexión, me voy a tomar un respiro y haré el mío propio. La comparación de la válvula de la olla exprés es genial, coincido con su sentido.

    Con esa actitud tan positiva, seguro que el año que viene mejorará aún más. Feliz 2013!!! Feliz Navidad!!!

    Besos.

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    1. Pues ya os iré contando como va el siguiente, pero siempre hay que pensar en las cosas buenas pasadas y aprender de las lecciones de las malas.
      Un beso.

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  2. Pues es una balance muy feliz, a pesar de que la vida te echa tantos pulsos amiga mía, que debes de tener musculatura mental para décadas.
    Yo hice 12 propósitos para 2012 y he sido consciente de lo débil de espíritu que soy, comiéndome el cumplimiento de prácticamente la mitad. Pero bueno, para haber sido año par, no ha estado mal del todo. El 2013 con la barrera psicológica de los 30 me da más miedito, aunque también buenas vibraciones.
    Pase lo que pase, seguiremos compartiendo.
    Un abrazo grande.

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    1. Por eso no voy a hacer propósitos de año nuevo, porque ni me veo estudiando inglés, ni haciendo dieta, ni ejercicio físico ni dejando de ser tan borde a veces.
      Los 30 tienen su parte divertida, ya verás lo estupendamente bien que lo pasas.
      Un beso.

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  3. Este año no voy a hacer balance, ¡han pasado tantas cosas inesperadas!, accidente de moto, superación del mismo, 3 trabajos distintos y la sorpresa final, resulta que después de dos intervenciones ginecológicas, sirvo para traer otro pobre al mundo. En fin, que no me gusta hacer balance, me gusta disfrutar del tiempo que se nos ha concedido y afrontar lo que vaya viniendo con una sonrisa como siempre. Eso si, sorprenderme de mi misma, tengo muuuucha paciencia (espero que no se me haya acabado).

    Un beso

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  4. La vas a necesitas, a veces la vas a necesitas a kilos. Reconoce que el año no ha sido tan malo al final ¿eh?

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