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sábado, 3 de septiembre de 2016

Pretérito imperfecto.

Te cruzaste en mi camino y empecé a conjugar los verbos de la paciencia en indicativo.
Primero en tiempo presente.

De ahí pasamos a la inconsciencia ilusioria del futuro. Empeñandonos en que el simple paso del tiempo nos traería la varita mágica de convertir sueños en realidades.

Pero el tiempo fue minando las ilusiones, hasta esas, si, las que se aferraban a lo imposible. 

Y lo hubiera hecho en pluscuamperfecto, hasta el fin de los tiempos, si no fuera porque me he cansado.





Para no agotarme en la nada, porque la vida sigue. 

¡¡¡Afortunadamente!!!

Me he cansado de la espera verano tras verano.
De ver pasar a los felices y no tener entradas para esa fiesta.

Porque el tiempo que pasa ya no vuelve. 

Y ahora si que es tiempo de hacer rodar los propositos.
Para mi, que empieza el año cuando acaba agosto.

Has vuelto a tener tu oportunidad y has vuelto a dejar pasar el tren.

¡¡¡¡¡¡¡Fin de trayecto, pasajeros!!!!!!!

Y me despido con el gerundio, pero del verbo olvidar.

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