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viernes, 16 de diciembre de 2016

La impronta de los besos

Cuando piensas en el beso con mayúsculas, ese que no podrás olvidar hasta el último de tus momentos ¿en que beso piensas?

¿Recuerdas ese primer beso sabiendo que muchos primeros besos siempre serán memorables?

El beso tierno de tu madre antes de dormirte, con caricia en la frente incluida. El que siempre recordarás como la primera muestra de amor recibida. Esos besos que ahora recuerdas con cariño y tristeza porque sabes que nunca más podrás dar y recibir y ya sólo los tienes en el segundo cajón de la mesilla, el cajón de los recuerdos.

El primer beso apasionado, ese que te dejó sin respiración y casi sin consciencia, ese que te hizo levitar dos palmos por encima del suelo y hacer que se te desdibujara el horizonte. Ese que te hizo perder la noción del tiempo y la realidad. Ese que recuerdas con una sonrisa y con cierta nostalgia.

Y ese primer beso de tus hijos. El que te hizo incontrolar las lágrimas de orgullo. Ese beso que te hizo sentirte a la vez tan grande y a la vez tan inseguramente pequeñita. Que te llenó de babas y restos de papilla la cara. Pero que se pegó a tu corazón con tanta fuerza que no hay nada que lo iguale.

El beso final, el de compromiso y cortesía, cuando ya sabías que eso no era amor y la siguiente parada era la de la despedida.

Los besos de costumbre, esos que se dan en piloto automático y no significan nada. Los que nada unen y solo separan un poco más. Esos que te aburren y te dan tanta rabia, rabia de dar, rabia de recibir.

Los besos de alegría por el reencuentro con una vieja amiga, a la que quieres, a la que aprecias. A la que desde hace años está en tu vida y tu en la suya. 

Esos primeros besos que nunca son los primeros pero que siempre, siempre, siempre, son únicos. En los que te recreas y te refugias. Los que saboreas. En los que te sumerges. En los que te dejas llevar. Esos que anhelas. Los que deseas que se repitan. Esos que disfrutaste de principio a fin cada vez que se han producido, aunque haga ya tanto tiempo, que parece que fueron hace un siglo. O dos...


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