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jueves, 20 de septiembre de 2012

Samaritana.

Es media tarde, la lavadora está centrifugando. El rizos está dormido. La "Pitu" está entretenida con sus juguetes. Yo estoy colocando unos papeles en la buhardilla.
Suena el timbre de la cancela ¿quién será?
- "Mamá, ¿quién viene?, ¿es papá?", dice mi niña. Tenemos pocas visitas, así que no concibe que pueda venir a casa alguien así por las buenas.
-  "No se, no lo creo, está trabajando", contesto mientras bajo los escalones.
Bajo. Insisten en el timbre y descuelgo el teléfono del portero automático.
- "Hola, soy B., ¿me abres?".
-"Claro, mujer, pasa".
- "Es que A. (su santo) se ha quedado sin batería en el coche, se tiene que ir a trabajar. ¿Puedes acercarte con el coche y que cargue la batería con el tuyo?
- "Por supuesto, eso es fácil". 
¿Fácil?, si no tengo ni idea, en mi vida he cargado una batería de coche. Pero para chula yo, así que pre-supongo que su A. si sabe lo que hay que hacer, porque si no, vamos listos.
Para empezar, aunque el coche de mi santo está aparcado a la puerta, valoro las opciones:

a) no se donde están las llaves de su coche (cambian "solitas" de sitio aleatoriamente y no estamos para              andar con jueguecitos de buscar llaves).
b) aunque las llaves vinieran a mi, no se cómo se abre el capó. Si, eso suena a ser una inútil, vale, lo reconozco. Por otro lado, pre-supongo que todos los coches tienen batería (y si no es así, es que soy más ignorante de lo que pensaba).
c) no me gusta conducir el coche de mi santo, aunque se que es útil saber conducir cualquier tipo de coche por lo que se pueda necesitar.

Descartado usar el coche de mi santo, que sería lo más fácil y rápido, la única opción que queda es el mío. Pero..., está en el garaje.
¡No problem!, se saca y listo.
Ala, vamos a buscar las llaves del bolso. Subo otra vez las escalera. Bajo otra vez las escaleras, pero con las llaves en la mano. A todo esto, tengo unas pintas de "maruja desaliñada" que asustan, no aptas para salir a la calle, ni siquiera a la mía, pero..., no estamos como para perder tiempo. ¡Rápido, rápido!.
-"Por cierto, A. tiene pinzas" (pues menos mal, porque no sabía que íbamos a necesitarlas, mira que soy... ¿torpe?)".

Y allí me he ido yo. He sacado el coche del garaje, sin atropellar a nadie y sin que ningún coche me lleve por delante. Me he puesto en paralelo con el coche de A., por supuesto obstaculizando el tráfico de todo el barrio. Y he parado el motor.
- "Hola A."
- "Hola ¿para que paras el motor, mujer?"
-"Ah, ¿que no hay que pararlo?, es que es mi primera vez en estas cosas".
- "Anda, abre el capó que yo pongo las pinzas" Abrir el capó ¿cómo, si ahora no me acuerdo?, menos mal que al final lo he conseguido sin poner cara de tonta.
- "Anda, hija, acelera cuando te lo diga".
Jo, lo que estoy aprendiendo en pocos minutos. Yo que no estoy segura de que todos los coches necesiten batería...
Hemos, perdón A., ha cargado la batería y me he vuelto a mi casa con la sensación de haber hecho la buena acción del día, como lo de ayudar a ancianitas a cruzar la calle, pero sin ancianitas. Pero con la firme convicción de que son muy, pero que muy torpe.

4 comentarios:

  1. Qué vecina más maja....eso hizo una vez mi tío y desde entonces no funciona la radio de su coche que ahora es miío

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    Respuestas
    1. ¡¡No fastidies!!, como no me funcione mañana la radio me da algo, con lo que me gusta a mi ir cantando...
      Besos.

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  2. Yo se como se hace supuestamente, pero prefiero no verme en situación. Lo de las pintas con los vecinos es de lo más normal, a mi creo que me ha visto medio bloque sin peinar. Un beso

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  3. Pues no estoy muy segura de poder hacerlo yo sola si tuviera que repetirlo y eso que me he fijado donde colocaba las pinzas y todo eso, pero... Además, al principio de volver a conducir se me reventó una rueda y no sabía ni donde estaba el gato para poder cambiarla ¡qué desastre!
    Besote.

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