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jueves, 10 de enero de 2013

Ronda, ronda, el que no se haya escondido que se esconda, que ya voy.

Pero da igual que te escondas, porque ella, al final siempre te encuentra y te lleva consigo.

Da igual que te pases la vida corriendo y escondiéndote, porque en este juego del escondite, ella siempre gana.

Da igual que creas que no llegará, porque llegará. Da igual que te enfades, que tengas miedo, da igual que lo esperes y lo desees, al final, ganará la partida.

Y ha vuelto a hacerlo, se ha llevado a una mujer cariñosa y sufrida, pero sobre todo tranquila, cual esposa del Cid, a la sombra, pero siendo el soporte. Una mujer a la que ante cualquier adversidad de la vida (y tuvo más de una a la que hacer frente en su vida, como el que más y el que menos) siempre respondía con un: "Bueno". Una persona cuya mentalidad era de las que piensan que nunca llovió que no escampara.

Recordaré el cariño que irradiabas cuando llegaba a tu casa, donde daba igual que hubieran pasado unas horas desde la última visita o varios años. Siempre recordaré que encendiste un vela por mi para que aprobara la selectividad, cuando todos ya se habían examinado antes.

Se que te alegrabas de ver que me recuperaba de una operación, de otra, de otra, de otra y de otra y de otra más.

Se que te alegraste de venir a mi casa y conocer a mis hijos. Se que te gustaba encontrarte con mis padres por la calle y charlar con ellos. Te parecías en ciertas cosas a mi madre...

Te fuiste apagando despacito, tranquila, sin llamar la atención, como fue tu vida. Tuve suerte de conocerte desde mi infancia y tuve suerte de llegar a tiempo de despedirme de ti, de poder acariciarte al menos en la mano.

4 comentarios:

  1. Descanse en paz. Es un regalo poder despedirse de la vida agarrada de tu mano...
    Un abrazo grande.

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  2. Hoy también he despedido a una compañera de trabajo, una estupenda persona y que vacio dejan, qué desasosiego sentir merodear a la muerte.

    Besos.

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  3. En este momento de mi vida es algo en lo que me cuesta pensar, quizás porque me encuentro en lado contrario. Mi papa nunca pensó en ella y nunca pensó que llamaría a su puerta y de hecho no sabíamos que hacer cuando se fue. En lo unico pienso ahora es en disfrutar lo mas posible de los que estan, porque es pasajero. Pero así es como ha de ser y sólo espero no pensar mucho en ello (aunque supongo que será así) cuando "ella" este aquí.

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  4. Ay cielo..yo venía a traerte un regalito (está en mi blog para ti) y me encuentro con tus palabras que me tocan hasta la última fibra del corazón. Me resulta tan familiar y dolorosa esa despedida que aún, 7 años después (la misma edad que mi hijo pequeño) aún la lloro. Era mi abuela..

    En fin, preciosa...darte un abrazo enorme..

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