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viernes, 12 de julio de 2013

Pies de plomo.

Siempre me ha atraído mucho la forma de caminar de la gente y por defecto, los pies de los demás. Antes era una de las pocas partes de mi cuerpo que me gustaban, porque eran (y son) pequeños. Pero he dicho "antes", hace años que no, pero eso es otra historia.


La ventaja de viajar en transporte público en lugar de conducir es que, aunque tardes más en llegar a los sitios, puedes dedicarte a observar. Y eso es lo que he hecho. Mi objeto de observación esta semana: los pies de los demás. Y ahora en verano es la época propicia para sacar mi lado vouyer.

De los chicos me atraen la forma de los pies, la forma de los dedos y el empeine..., incluso hay una teoría de como es la personalidad de las personas, según la forma de esa parte de la anatomía. Y a mi, que me tira esa malsana afición de saber como es en realidad la gente, me fijo con todo el disimulo que soy capaz en las extremidades inferiores, sobre todo de los chicos (no es necesario ser malpensado, en la playa la gente suele ir descalza...) y suele ser un entretenimiento muy divertido. Se supone que estás tumbada al sol mirando al infinito, pero la realidad es que estoy "a la caza del pie perfecto".

En las chicas me encanta observar los colores con que se pintan las uñas: rojos, azules, morados, ... Acorde o no con la ropa.


Dice mucho de la gente, observar como lucen (o esconden) sus pies, como los cuidan, los miman y los lucen con orgullo o en el extremo contrario, como los ignoran y los descuidan. Es muy triste esa falta de cuidado que denota quien tiene los talones como elefantes, agrietados, que dan sólo grima pensar que puedan rozarte. Teniendo en cuenta que es la parte que nos mantienen unidos al suelo... o al menos a los pobres mortales que no sabemos levitar (los ángeles estarían excluidos de este lote, of course).

Otra cosa muy curiosa, es la forma de mover los pies: inquietos, impacientes, arrastrándolos por la superficie, como "flotando" gracilmente... Y capítulo aparte están los tatuajes en pies y tobillos. Yo no se si me vería a los 92 años con una mariposa tatuada en el talón de Aquiles..., pero algunos son de lo más atrayentes.

Con lo sensual que puede ser un masaje en los pies, por no hablar de otras cosas...


2 comentarios:

  1. A mí me pasa lo mismo pero con las manos :) Siempre me has parecido una muer muy observadora.
    Un abrazo.

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  2. Me gusta mirar y además ver, que no siempre es exactamente lo mismo.
    Es un "defecto" que tengo, como otro cualquiera ¡¡que se le va a hacer!!
    Un beso.

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