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lunes, 1 de octubre de 2012

Catálogo de desastres.

Se que en la lista me voy a dejar un montón de cosas, de las que me iré acordando en próximos días, pero este verano ha sido para elaborar un auténtico repertorio de  cosas rotas.

Mi niño ¡qué rico el con sus rizos, parece un angelito! se ha ido cargando con la ayuda inestimable de su hermana, varias cosas del hogar, a saber:

 * Los 4 estores del comedor, primero los de la salida al patio y luego los de la ventana, por si tenían envidia. Si, ha ido sacando una a una todas las varillas, ha desengachando las cuerdas, etc. Menos morder la tela, al menos esos creo, ha sido implacable. No ha dejado ni un centímetro a salvo. Y su hermana no se ha quedado atrás, lo que no se cargaba el "rizos", lo remataba ella.

*No digo nada de como está el parquet, tiene más cráteres que la luna, producto de golpes y caídas "libres" de juguetes. En el pasillo tengo "el mar de la tranquilidad" en versión mini.


* Los juguetes son otro punto a destacar, el que no está roto, está "edestrozado", como dice mi Pitu. Tenían (en pretérito y digo bien) un avión, que emitía sonidos, se encendían las luces y giraban las hélices de los motores, hasta que decidieron que tenía que hacer un amenizaje y lo convirtieron en submarino dentro de la piscina. Ya ni luces, ni sonidos, ni nada.

* Las plantas tampoco se han librado, algunas se han quedado sin hojas, otras las ha regado tanto mi "angelical" niño con rizos, que las pobres han muerto ahogadas. Las del jardín delantero, han sido pisoteadas, las del patio posterior fueron boicoteadas cuando cerraron la llave de paso del agua y se desprogramó el riego automático (nos dimos cuenta que algo no iba bien, cuando ya se estaban empezando a secar). Las que sobrevivan además al invierno se van a merecer un premio.

* En el dormitorio mi santo tiene un despertador que además indica la temperatura. No sabemos como, pero ahora la da en grados Fahrenheit y no sabemos si hace mucho frío o mucho calor, nos lo imaginamos cuando salimos a la calle. Tenemos firmes sospechas de que ha habido un par de manos inocentes que han colaborado en ello.

* Arrancar los topes de las puertas para no dar golpes en las paredes, cuando las abren con todas sus fuerzas, ha sido el deporte estrella del verano, no creo que tengamos ya en casa ninguno de los que se pusieron cuando nos vinimos a vivir aquí. ¡Qué afición por despegarlos, es que ven uno nuevo y zasss, a por él!

* Dos tumbonas del patio han pasado a mejor vida. Vale que eran de plástico, que habían aguantado varios años a la intemperie y eso las había debilitado, pero las manos de mis pequeños "Atilas" han contribuido a su fin.

* También han fenecido dos fuentes ornamentales del patio. Primero una ¡uy, se me ha caído mamá! y luego su sucesora. Nos alivia un poco el espíritu que ambas fueron compradas en super-rebajas fin de temporada.
Pero eso nos les esculpa.

* Durante lo que yo pensaba que era su siesta, decidieron pintar las paredes de la primera planta a tres colores. Cuando subí a despertarles para darles la merienda, los dos parecían los pintores de las cuevas de Altamira, manos a la obra. Menos mal que la pintura es plástica y lavable y frotando, frotando...

* El técnico de la lavadora también nos visitó este verano, porque la "intrépida" decidió dar la vuelta al dosificador del suavizante y una vez cerrado el cajón, no se podía abrir. La broma de la niña nos costó 78 €. ¡Con lo modosita que parece a veces!.

Se que me dejo infinidad de cosas en el tintero bloguero, pero se me nubla el recuerdo de sus fechorías. Aunque no pierdo la esperanza de que con el tiempo, estos "delincuentes en potencia" vayan comportándose mejor.

A veces estoy convencida de que soy la peor madre del mundo, porque no se imponer con eficacia las normas en casa o la que tiene los hijos más gamberros de todo el pueblo (me consta que no son los únicos así, porque esta semana me ha contado una compañera que su hija le ha redecorado el sofá a base de rotulador).

Estos tiene las pinturas escondidas en la caja fuerte, ja.




2 comentarios:

  1. ¿Y lo que te ahorras en gimnasio amiga? Supongo que habrá momentos en los que los tirarías por la ventana pero luego te sonríen y seguro que piensas, ay qué bien que nos lancé :) Si luego son más ricos...
    Un abracito.

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  2. Ja, lo que me ahorro en gimnasio me lo voy a gastar en el cardiólogo, que me tienen con las pulsaciones a mil todo el día. Y si, te doy la razón, son muy ricos..., sobre todo si ya están dormidos. jajajaja.
    Besos.

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