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jueves, 16 de febrero de 2012

La payasa.

Estoy ante la disyuntiva de decidir si me disfrazo o no estos carnavales. Como el "tete" en el cole tienen como temática el circo, ya tenía mi decisión y mi disfraz listo, nariz roja incluida y según se acerca el momento me voy desinflando.

No se quién ganará al final, si el angelito rojo animándome a comerme mi vergüenza o el blanco para que no haga el ridículo.

A todo esto la "pitu" va de Pitufina, como no podía ser menos, que para eso llevo dos semanas preparando el modelito, peluca rubia incluida.

Tenía un profesor de Sociología en la facultad, que nos comentaba al respecto del carnaval que cada uno se disfraza de lo que le gustaría ser. Yo siempre he querido probarme alguna vez en mi vida un hábito, pero sólo un ratito, porque en la vida real, de los tres votos, sólo sería capaz de cumplir el de pobreza.

Y aunque el origen del carnaval está en las fiestas paganas, hoy en día sigue vigente por ser la época del año en la que está permitido ser lo que a diario no eres. O eso es lo que podríamos pensar, cada uno tiene su personalidad y en carnavales te conviertes en otro. Sin embargo, la propia personalidad (del latín personae: máscara) es un disfraz más. Y llegado a este punto si que tengo claro que cada uno representamos un papel, que tenemos una máscara y que cada uno ve en nosotros lo que deja entrever la máscara que nos formamos.

Y hablando de máscaras no puedo dejar de añorar Venecia, con sus mágicos canales, sus cada vez más hundidos palacios y sus góndolas. Sería todo un lujo para mi poder volver allí y más en carnaval.



Y ante tanto lujo y belleza, mi disfraz parece aún más simple. Todavía no me he decidido, pero va ganando el de rojo con un 85 % de certeza y subiendo en el ranking.

1 comentario:

  1. ¿De pitufina y de circo? queremos fotos!!!!!Cómo me he reído con que sólo cumplirías uno de los votos, pillina...Un besito y feliz finde de carnavail :)

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