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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cuando se atesoran tesoros...

Hoy he rescatado del olvido, un tesoro: mi colección de láminas de David Roberts, compradas a las 7 de la mañana en Deir-el-Medina, una mañana de mayo. Entre ellas, está la de Abu-Simbel y Philae, sin lugar a dudas mis favoritas.

¿Cuantas cosas guardamos como si fueran tesoros? cuando para los demás son simples objetos sin valor ninguno.

Yo guardo, como únicos recuerdos de mi abuela materna (todo un carácter de mujer a pesar de ser muy pequeñita), sus agujas de hacer ganchillo y la mantilla negra con la que se casó con mi abuelo. Es mi forma de mantenerme unida a ella, la conexión que mantengo para seguir de alguna forma juntas, ahora que hace muchos años que ya no hay otra forma de unión.

Guardo en el primer cajón de mi mesilla de noche, un bote de cristal con arena de la playa donde pase las primeras vacaciones de verdad de mi vida. Con tapón de corcho que levanto para oler de vez en cuando a mar.

Guardo el primer biberón que di a mi sobrina, cuando sólo tenía unas horas de vida, el mini-chupete de prematura de mi hija y mi plegaria escrita que estaba en su incubadora, la pinza del cordón umbilical de mi hijo. La primera ropa que se les quedó pequeña.

Guardo como un verdadero tesoro, la felicitación navideña que nunca me atreví a enviar. Una gran vela cuadrada blanca que nunca he llegado a encender. Una servilleta de papel de un bar que dice que vale por un deseo por haber llegado puntual por primera vez en la vida. La pinza de una tarjeta de un ramo de flores enviado para mi, al trabajo.

Atesoro puestas de sol con manos entrelazadas, el sabor de lágrimas que no se debieron derramar, la imagen de la primera sonrisa de mi niña, la primera vez que oí como mi hijo me llamaba mamá, la suavidad de los labios que me dieron el último beso de amor que he recibido. Me aferro a la calidez de los abrazos de mi madre cuando yo era pequeña y estaba enferma, al elogio dicho por mi padre sobre mi forma de conducir. Al "eres una luchadora" que me dice mi hermana siempre que tiene ocasión y al "...y tu hija es como tu", que suele apostillar.

Me agarro al tesoro que supone la voz de los amigos, sea cual sea el medio en el que se transmite. No suelto el brillo de la luna que me sonríe cuando no soy capaz de dormir. El sms de ánimo de un amigo, cuando pasé por el peor trago de mi vida.

Guardo como un auténtico tesoro, los pendientes de plata que me regaló un "admirador" de juventud. El primer cuento que gane en el colegio por hacer bien mis tareas, mi primer cuento, lo primero que nadie me compró, pero que gané con mi esfuerzo.

Guardo como un premio, las entradas de cine de la última película y las de la primera con mis hijos. Tengo entre algodones pequeñas cosas, cosas sin valor, de inmenso valor en mi vida. Las que lo dotan de sentido, las que las miras y evocas los mejores momentos.

Tengo, como si fuera la mejor piedra preciosa del universo, una amatista al lado de mi cama, que es lo último que miro antes de dormir y dar por cerrado el día.



Tengo muchas cosas, pequeñas y a la vez infinitas. Tengo sangre recorriendo mis venas, oxígeno que entra y sale de mis pulmones. Tengo ilusiones, tengo sueños, tengo esperanzas. Tengo el cariño que recibo, tengo amor que atenaza el corazón, tengo tiempo para dar y para compartir, aunque a veces parezca escaso.


Tengo abrazos de niño, tengo besos dados con el alma.

Tengo vida y vida a mi alrededor. Tengo tesoros que no valen nada, que lo valen todo. Y tengo suerte, la suerte de saber valorarlos.

7 comentarios:

  1. Jo Estrellas, no sé cómo te las apañas para llegarme siempre al alma...Por cierto, creo que va a llamarte alguien de mi parte, estoy segura de que le hará mucho bien hablar contigo. Deberías animarte a trabajar con niños. Les harías tan felices a ellos y a sus papás...
    Un abrazo para ti y tus TESOROS.

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  2. Estaré encantada de ayudar a quien pueda necesitar de mi ayuda. Si el único poder que tengo es el poder de la palabra, bienvenido sea si sirve para que alguien se sienta mejor.
    Un beso.

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  3. Gracias preciosa. Esto también forma parte de esos tesoros que atesoro.

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  4. Qué entrada taaaaaaaan bonita.......
    Yo tengo también mi propio baúl de los tesoros: una cajita que conservo desde mi adolescencia, llena de postales, cartas, notas, fotos y otras cositas que están llenas de recuerdos íntimos imborrables...
    Un abrazo

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  5. Pocas cosas hay tan bonitas como encontrarte un objeto y que vuelvan los buenos recuerdos.
    Un beso, Laura.

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  6. Decía un poeta norteamericano, ahora no recuerdo su nombre: " Aunque ya no exista el explendor en la hierba, ni la gloria en las flores, no te aflijas, siempre existirá la belleza del recuerdo"
    Un beso

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