Follow by Email

martes, 13 de noviembre de 2012

Mis limites.

Me he planteado muchas veces donde está mi límite, hasta donde puedo aguantar. Cuales serian las situaciones que me pondrían a prueba, que me harían decir "basta ya, no puedo más".

Muchas veces me he planteado si yo sería capaz de..., siempre he pensado: "puff, si a mi me pasa eso, me muero"; pues no, luego la vida te va poniendo obstáculos y eres capaz de superar cosas que no hubieras ni imaginado.

Como todos, tengo algunos unos máximos y unos mínimos difíciles de superar y luego hay otra serie de ellos que tampoco tengo especial interés en ir superando. ¿Para qué?.



Hace tiempo pensaba que menos de ocho horas de sueño al día era mi barrera para sobrevivir, que por debajo de eso, me moriría, que si no pudiera dormir por las noches, no iba a poder con mi alma durante el día. Y luego, te encuentras con poderosas razones que hacen que modifiques tus hábitos de sueño y que con un poco de suerte duermas cinco horas diarias, a veces seguidas, a veces no. Al final, te terminas acostumbrando a la falta de los brazos de Morfeo y te despiertas sin necesidad de despertador. Vas tirando, unos días mejor que otros, pero a todo, absolutamente a todo,  se acostumbra una.

Con otras cosas menos transcendentales me pasa igual, por ejemplo, con las cervezas, mi limite es UNA ÚNICA CERVEZA (Greemberger si es posible, por favor y si no hay, nos conformamos mi cuerpo y yo con Judas o Coronita, pero por necesidades del guión, ojo); por encima de eso, me entra una sonrisa fraternal, me vuelvo excesivamente locuaz y muy, pero que muy sincera y eso a veces es un peligro. Vamos, que un par de cañas y se me suelta la lengua que es un primor. Y no siempre es bueno tener la lengua sueltecita.

Y no vale como excusa que haga calor, tener sed, etc. Una única cerveza y es de obligado cumplimiento que me plante y no beba ni una más. Y punto.

Otro de los límites que pensaba que tenía instaurados e interiorizados es el de la paciencia. Bonita virtud. De hecho creo que es la única en la que soy vagamente virtuosa. Puedo esperar pacientemente lo que haga falta, con tal de conseguir lo que quiero.

Hay otra variante de la paciencia, que es mi supuesta paciencia con los niños. Hasta mi madre, "mamá J." me dice: "Hija, que paciencia hay que tener con ellos" y es que mis niños son muy movidos. Y ahí discrepo, porque la paciencia la pierdo según van pasando las horas y si además se une que tenga hambre, ni paciencia ni gaitas. Me vuelvo dragona total. Y punto (otra vez).

Otro de mis límites es la resistencia física, con los años va a menos, pero es que una se va poniendo muy mayor y con niños pequeños, se nota, pero mucho. Me canso, me cansan, más bien, me agotan.

Dentro de este límite tengo un apartado especial para la resistencia al dolor. Todos tenemos nuestro umbral de sufrimiento, el tope de lo que ya no aguantamos. He conocido gente dentro de toda la gama posible y no me considero ni mucho menos que esté en el top ten de la lista, si es cierto que con los años me voy volviendo más vulnerable (debe ser la extensa experiencia personal) y tolero menos cosas. Vamos, que me estoy volviendo una blandita con los años.

Otro límite más para mi, son los gritos. Aguanto que me digan cualquier cosa, que las críticas sean constructivas o de lo más destructivas, pero si el tono sube de determinados decibelios, no puedo. Aguanto muchas cosas, pero que nadie me grite, porque entonces estallo, a veces, a llorar, soy así de tonta. A veces, soy capaz de gritar hasta dañar el tímpano del contrario.

Pues ya está, ya creo que tengo la lista más o menos completa y ahora si: ¡¡¡unas cañitas, por favor, que tengo sueño!!!

6 comentarios:

  1. A mi manera soy creyente (como la mayoria de la gente) y creo que Dios no te das más de lo que puedes soportar, no obstante, guapa, más de una Judas, precisamente, no lo aguanta cualquiera, jaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues a veces el que reparte lo hace fatal, porque da a soportar cosas muy chungas siempre a los mismos.

      Eliminar
  2. La verdad es que cuando oigo lo típico de "la capacidad del ser humano para adaptarse a las circunstancias no conoce límites" siempre, siempre, siempre, pienso en TI (y en la pitu). Ya sabes que eres mi dragona favorita ;)
    Un abrazo de aquí a la luna.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La Pitu si que tiene una capacidad de adaptarse a lo que la echen impresionante. ¡Y encima disfruta!
      Un super-beso galáctico.

      Eliminar
  3. Creo que a mí Nora me demostró que mi cuerpo puede funcionar seis meses durmiendo dos o tres horas a intervalos de 20 minutos...espero que la nueva no compruebe si continuo teniendo esa capacidad. Yo tampoco soporto los gritos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo de dormir cuando te conviertes en madre a veces es una verdadera prueba de supervivencia. Pero se aguanta. Y con dos, también.
      Besos.

      Eliminar

Se ha producido un error en este gadget.